Un buen viajero no tiene planes fijos y no tiene la intención de llegar (Lao Tzu)


Hay una especie de neurosis colectiva en el mundo de las finanzas y, por extensión, en la vida moderna: la obsesión por el «target» (objetivo). Nos pasamos el día calculando el precio forward a 90 días, aplicando fórmulas para determinar si el EURAUD debería estar en $1,6560$, como si el mercado fuera una estación de tren con horarios suizos. Pero, seamos sinceros, el mercado —como la propia existencia— tiene la mala costumbre de ignorar nuestros Excel.

La dictadura del destino

Lao Tzu, que de fluir sabía bastante más que los algoritmos de alta frecuencia, soltó esta perla para recordarnos que la intención de «llegar» es, a menudo, el mayor obstáculo para avanzar.

En el trading, como en la vida, nos empeñamos en fijar una meta absoluta, olvidando que la liquidez real ocurre en el camino.

Nos obsesionamos con el ajuste de paridades, como si estuviéramos atrapados en un Bretton Woods mental de paridades fijas, cuando la realidad es una flotación constante de imprevistos.

El «pullback» de la voluntad

Es curioso ver cómo nos frustramos cuando la vida hace un pullback. (En el trading, un pullback es un retroceso del precio, se da la vuelta, básicamente).

Esperamos una tendencia alcista lineal hacia el éxito y, al primer retroceso para testear niveles relevantes , entramos en pánico y ejecutamos el stop loss de nuestras ilusiones. La ironía es que el entusiasmo no debería depender de la llegada, sino de la capacidad de navegar el spread entre lo que planeamos y lo que sucede.

La paz del viajero sin mapa

La verdadera paz no viene de tener todas las respuestas del back office confirmadas y liquidadas en T+2 . La paz nace de aceptar que no hay un destino final donde todo sea perfecto. La felicidad es ese estado de gracia en el que pones todo tu esfuerzo en la brazada, como el nadador del post anterior, pero sin la ansiedad de tocar tierra firme.

La lógica contra la rigidez

Si los grandes bancos centrales intervienen activamente para sostener sus monedas, ¿por qué nosotros nos empeñamos en no intervenir en nuestra propia rigidez mental? La mayor victoria no es alcanzar el objetivo, sino mantener la pasión por el proceso de búsqueda, aceptando que, a veces, lo mejor que nos puede pasar es que el mercado nos cambie el rumbo.

Así que, deja de mirar el reloj de la paridad. Disfruta del viaje, ajusta tu posición si es necesario, pero no te mueras por llegar.

Porque, como bien sabía el viejo Lao, el que tiene prisa por llegar, ya ha dejado de viajar.