Me llama poderosamente la atención que siendo los políticos los que teóricamente representan la voluntad popular, han tenido que ser los jueces los que se plantaran para que se frenen los desahucios. Y claro, ahora los políticos a todo correr se apuntan al tren, pero no se suben a cualquier vagón, no, ¡faltaba más! ahora son los maquinistas,; todos subidos en la locomotora, como en el camarote de los hermanos Marx, unos encima de otros, pisándose, empujándose para salir en la foto de los más populistas.
¡Qué asco de clase política! ¡Qué vergüenza de familia política tenemos en este país! Si ya lo decía el refrán: ¡El que vale, vale y el que no, a político!