En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario. (George Orwell)

Orwell no hablaba de algoritmos, pero podría haberlos anticipado perfectamente, porque era un visionario.

Hoy la verdad no desaparece: se ahoga. Se diluye en un océano de versiones, titulares, indignaciones y narrativas convenientes.

En el trading ocurre algo parecido: el precio no miente, pero el ruido sí. Y la mayoría opera sobre ruido, constante, permanentemente-

Decir la verdad, en los mercados financieros y en la sociedad, suele significar algo incómodo: aceptar lo que es, no lo que queremos que sea.

Aceptar pérdidas. Aceptar datos. Aceptar que no controlamos tanto como imaginamos.

Y sin embargo, ahí está la oportunidad: quien aprende a ver con claridad —sin autoengaño— ya está por delante.

Lo malo es que hay que empezar por esto, a no autoengañarse, y es lo más difícil.

La verdad no siempre es agradable, pero casi siempre es rentable.

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