Uno piensa a veces si en esta barca no hay dos equipos, uno remando río arriba para evitar la cascada y el otro negándose a remar si no lleva el timón e incluso dando unas paletadas corriente abajo cuando nadie le ve.
Mañana pensaré diferente muy posiblemente, pero hay días en que se le quitan a uno las ganas de seguir jugando el partido de la apuesta por Europa.